"Una Comunidad de Fe que proclama creativamente las verdades de la Espiritualidad Cristiana."
jueves, febrero 10, 2005
Corto
Al revés
Se cuenta que luego de finalizar una campaña, el evangelista D.L. Moody envió un cable a su esposa diciendo: “Hoy, tres personas y media recibieron al Señor�.
Al regresar a su casa la esposa le dijo:
— ¿Asà que tres adultos y un niño se convirtieron a Cristo?
— No – replicó Moody – fueron tres niños y un adulto.Es que cuando se convierte un niño, tiene toda su vida para compartir con otros su nueva vida en Cristo, en cambio, cuando se convierte un adulto, la mitad de su vida ya ha quedado atrás.
Citado por Luis Palau, en Latinoamérica y las misiones mundiales.
El que busca, halla
Un misionero muy conocido fue invitado a cenar junto con un gobernador de la India, en casa de un señor importante. Durante la conversación, el gobernador dijo:
— Usted pretende haber visto centenas de convertidos en la India. Yo llevo viviendo aquà muchos años y ¡nunca he visto ni uno!
El misionero le preguntó:
— Señor, ¿ha visto usted algún tigre en la India?
— Seguro, fui a cazar y yo mismo maté a muchos.
— Pues bien – replicó el misionero – yo nunca he visto un tigre en la India; usted vio lo que buscaba, y yo también.
Revista “Creced�
Es más fácil caer
En una ocasión, una joven se encontró con C.H. Spurgeon y le preguntó si podÃa ser amiga de un joven incrédulo. Le dijo que su propósito era llevarlo a Cristo y hacerse su novia muy luego. Spurgeon entonces pidió a la joven que se subiese a una mesa alta. Spurgeon, ya bien avanzado en edad, dijo a la joven que tomara su mano e hiciera lo mejor que pudiese para alzarlo encima de la mesa. Ella intentó, pero naturalmente no pudo hacerlo. Entonces Spurgeon invirtió la situación y le dijo que la tirarÃa para abajo. Con apenas un tirón, ella cayó. Spurgeon entonces dijo: “Es fácil ser tirados para abajo, pero difÃcil ser tirados para arribaâ€�. Asà la pregunta de aquella joven hermana quedó resuelta.
Citada por W. Nee, en “La amistad�.
La palabra precisa
Un misionero en Africa se encontró con una gran dificultad mientras trataba de traducir el Evangelio de Juan al dialecto local. Enfrentaba el problema de encontrar una palabra para comunicar la idea de creer. Se esforzaba mucho, pero siempre tenÃa que dejar un espacio en blanco cuando llegaba a esa palabra en particular.
Entonces un dÃa, alguien llegó al campamento corriendo y jadeando después de haber recorrido una gran distancia con un mensaje muy importante. Cuando hubo contado su historia abruptamente, se desplomó completamente exhausto en una hamaca cercana. Dijo en voz baja una breve frase que parecÃa expresar tanto su gran cansancio como su contentamiento por encontrar tan exquisito lugar para relajarse.
El misionero, que nunca antes habÃa escuchado esas palabras, preguntó a un espectador qué habÃa dicho el que llegó corriendo.
—Oh, lo que está diciendo es: “He llegado al final de mis fuerzas, por tanto, echo todo mi peso aquÃ.â€�El misionero exclamó:—¡Alabado sea Dios! Esa es la misma expresión que necesito para la palabra creer.Y asà pudo terminar su traducción.
H.G.B. en Nuestro Pan Diario, Vol. V.
posted by Iglesia Príncipe de Paz @ 1:47 p. m.
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